Lxs niñxs, las prácticas artísticas y la tierra
A medida que las relaciones con la tierra y el agua se ven amenazadas por formas violentas del capitalismo extractivo, lxs niñxs de las comunidades de Nabón participan colectivamente en procesos que hacen enfasis en sus relaciones cotidianas con el territorio. Con esto, no solo enfatizamos las relaciones en las cuales lxs niñxs ya participan, sino también creamos procesos que intensifican y reconfiguran estas relaciones con la tierra y agua. A través de procesos lentos y a veces difíciles, creamos procesos pedagógico-especulativos basados en distintas practicas de atención hacia el territorio. Estos procesos se convierten en narraciones de mutualidad sensibles a la vida y amables(amorosas). Son historias cuerpo-territorio porque se narran y se encarnan al mismo tiempo. Son imaginadas y vividas, mientras desdibujan y desafían por completo cualquier separación entre cuerpos y territorio.
La escucha, junto con las prácticas de atención, acercan a lxs niñxs a su territorio y a las historias contadas por las mujeres y otras personas. Poco a poco, lxs niñxs dibujan y hacen collage. Recolectan arcilla y crean historias. Estas son historias que simultáneamente surgen como contra-narrativas a las relaciones extractivistas creadas entre humanxs y la tierra.
De este modo, creamos procesos de inmediatez. Es decir, procesos que hacen que lxs niñxs participen activamente en su territorio mientras tejen una identidad colectiva. Lxs niñxs tienen gran familiaridad con los materiales utilizados pero la creación de los artefactos está cargada de nuevas formas de significado contribuyendo así a la participación de lxs niñxs en su cultura.
Las diversas prácticas artísticas y paseos colectivos que realizan lxs niñxs alimentan sus relaciones mutuas con la tierra. Estas prácticas interrelacionadas se sentían desiguales, a veces fragmentadas e incluso procesalmente crudas; sin embargo, su naturaleza inventiva y habilitadora permitía cierto sentido de agencia en lxs niñxs. Al hacerlo, el collage cobra protagonismo.
El collage no sólo evoca el lenguaje híbrido y estratificado del contexto andino, sino que también nos permite experimentar con la remezcla, la recontextualización y la recreación como invitaciones a soñar, reimaginar y repoblar con nuevos personajes las historias que lxs niñxs crean en estrecha relación con la tierra.
Estos espacios de cocreación – como la recolección de arcilla, dar forma a los objetos y contar historias, evocan presencias ancestrales. De este modo, la coexistencia entre el pasado y el presente no sólo se hace visible, sino que se intensifica. Lxs niñxs cocrean microrrelatos, esculturas y grabados que honran a la Pachamama y a las presencias locales: El Mozo con sus ríos y cascadas, sus animales y sus gentes.
Estas historias, grabados y esculturas se exponen en las salas comunes, creando un diálogo intergeneracional en el que otros se encuentran con materiales y relaciones de lxs niñxs con el mundo.


